En la que hablo acerca de cosas

viernes, 3 de abril de 2009

Quiero una mujer... Hace calor... y la camisa que traigo puesta hoy, se siente tan suave sobre mi piel, casi sensual... Voy a reventar de deseo, eso es, voy a sentarme y esperar que el deseo se me acumule hasta que reviente.

Debo controlarme, push & pull, bait hook reel release, dar y quitar
Y no quiero, quiero dar y dar y dar como siempre hago, como siempre he hecho.

Me siento invalido... No puedo controlar esto, no puedo salir y encontrar una mujer aleatoria, who wants to make up with me, por que eso es todo lo que quiero, me basta con solo eso... Si no lo entienden, chinguense, no se como decir “to make up” en español con el mismo sentido que tiene en ingles; es como fajar, pero no es tanto así, fajar es más como “foreplay” aish ya, que hueva me da explicarles, y la gente que no sabe ingles me choca.

Por que no funciona así, la honestidad nomas no sirve... imagínense que me encuentro a una mujer atractiva y le digo: “que onda, you want to make up with me?”. En primer lugar, seguro no me entiende, y si me entiende, me va a mandar a la verga, si ella dijera que SI, quedaría como una PUTA, bueno, no tanto así tal vez, como una mujer fácil pues. Aun si ella estuviera reventando de deseo igual que yo, aun si ella me encuentra atractivo, aun si ella desea lanzarse sobre mi y desgarrar mi camisa... aun así ella tendría que decir que NO...

Que maravillosas son las mujeres. Eso no fue en tono sarcástico, fue sincero.

Después de todo, el complejo anti-puta que tienen, les viene integrado de fabrica, no pueden hacer nada al respecto, no pueden sacudírselo de ninguna manera, excepto tal vez drogarse o alcoholizarse, y solo sera de manera temporal, mientras estén borrachas o drogadas.

Perdón, me desvié un poco ¿Por que digo que les viene de fabrica? Quiéranlo o no, somos animales; como tales, durante cientos de miles de años vivimos en manadas o tribus, la base primaria de quienes somos, LO ACEPTEN O NO, se encuentra en esas tribus primigenias. La civilización, como la conocemos ahora, es solo un PEQUEÑISIMO fragmento de nuestra historia; nuestras mentes son superiores, y MUCHAS VECES tomamos decisiones que van en contra de lo que nos dictan nuestros instintos de supervivencia y replicación, es lo que nos hace humanos, y lo que hace que todos seamos diferentes en los niveles más altos de nuestro cerebro; pero abajo, muy abajo, en el fondo de nuestro cerebro, los hombres seguimos cazando en la pradera, y las mujeres siguen esperando en la aldea nuestro regreso, mientras recolectan frutas y cuidan a nuestros hijos.

El hipotalamo, el bendito hipotalamo, ese pequeño cachito de cerebro es el que guarda todas las directivas iniciales, las de la tribu. Imaginemoslo como un “supervisor”, cuando algún estimulo externo va hacia el cerebro, pasa primero por el hipotalamo, si decide que es demasiado peligroso o algo, no pierde tiempo mandando el informe al cerebro ¿Que va a hacer el cerebro? ¿Racionalizarlo? JA, de risa, no hay tiempo, tomemos el control ¡Yihaaaa y arre! ¡A cabalgar vaquero!

Si te estas quemando la mano, no piensas: “Me estoy quemando la mano, se siente demasiado desagradable, y si mantengo la mano en donde esta, sufriré algún daño, y hasta probablemente me queme, mmmm, la quitare”. MIERDA ¡NO! La quitas y después de un segundo o dos RACIONALIZAS.

Cuando un hombre le dice a una mujer desconocida: “Wanna make up with me?”, el hipotalamo le dice al cerebro: “no aceptes, no sabemos si se quedara a nuestro lado para criar a nuestra descendencia”, hay mucho en juego para ella, y el hombre en cuestión no parece ofrecerle ninguna garantía que la haga sentir segura de que se mantendrá a su lado; por otro lado, tiene mucha seguridad en si mismo (¡Se lo dijo de frente después de todo!), y también es HONESTO (¡Le dijo lo que realmente quiere!), características que las mujeres aprecian... pero eso es racional.

No diré que las mujeres nunca dicen si, por que de hecho si lo hacen, aun que no es muy común; como dije arriba, podemos ir en contra de nuestros instintos, y muchas veces lo hacemos; si no, no hubiera saltos de paracaídas por mera diversión ¿edá?

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